Una relación positiva entre la empresa, el vendedor y el cliente hará que este último no vea a la empresa o vendedor como alguien que le vende productos sino como socio que le aporta un bien en su vida.
Así lo constata Javier Fuentes Merino, director general de Grupo Redes de Venta Proactiva (empresa especializada en la gestión, selección, formación y consultoría de las fuerzas de ventas) y profesor de dirección de empresas de la Universidad Autónoma de Madrid.
Fuentes Merino define como felicidad comercial "cuando se establece una relación satisfactoria entre los elementos que intervienen en la venta: el comercial, el cliente y la empresa."
La felicidad del profesional de la venta se consigue cuando él se siente como una figura clave a la hora de cumplir con el enfoque estratégico de su empresa, alcanzar sus objetivos y su actividad profesional le aporta valor añadido tanto a él como a su empresa. Debe transmitir credibilidad, ya que está proyectando la imagen de la empresa y del producto que representa, y crear confianza en el cliente, algo que no es posible si el empleado está desmotivado.
Para asegurar la felicidad del cliente es imprescindible conocer qué es lo que no le satisface a la hora de contratar un servicio o comprar un producto y por qué.
Finalmente, la felicidad de la empresa se produce cuando ésta tiene una imagen óptima ante su entorno, debido a que conoce las necesidades de sus clientes, aplica técnicas de venta adecuadas, invierte en la innovación y en la calidad de sus productos, optimiza sus recursos técnicos y humanos y, ante todo, aporta un valor añadido a la sociedad.
Fuente: Mk+Ventas Nº 250, octubre 2009

