¿Se imagina que la empresa en la que aspira a trabajar tuviera autorización para investigarle a fondo antes de contratarle? ¿Y que un especialista le pusiera a prueba dentro de su propia vivienda para ver si su comportamiento es éticamente correcto?
Tranquilo, en España la ley lo prohíbe. De hecho, que alguien pueda preguntarle al portero del edificio en el que reside Fulanito si Fulanito es de fiar nos resulta grotesco.
Javier Fuentes lo reconoce. Sin embargo, él, a sus 32 años, es director general de una empresa familiar 100% capital español que obtiene el 90% de su facturación en México vía estudios socioeconómicos. "Es una técnica que consiste en estudiar a un candidato una vez que la empresa ha hecho el proceso de selección. No es un secreto: el trabajador sabe que va a ser investigado y es entrevistado en su propia casa".
El Grupo Redes de Venta Proactiva, presente en Latinoamérica desde el año 2010, opera en México, Brasil, Portugal, Estados Unidos y, en un mes, República Dominicana. "Hace 12 años que fundamos la compañía", apunta. Hoy facturan 15 millones, prevén cerrar 2012 con 18, y llegar a dos nuevos países cada año. Objetivos: Panamá, Colombia, Indonesia, Sudáfrica.
La firma, que se especializó en la gestión de vendedores y en consultoría de Recursos Humanos,asumió el reto de elaborar estudios socioeconómicos propuesto por el responsable en México. Allí, preguntar a los vecinos de un candidato si es buena gente es una cosa de lo más normal.
"En realidad el objetivo de todo esto es reducir el riesgo financiero-laboral de una empresa al contratar", señala. Para ello, su compañía forma a los investigadores, que no sólo han de superar un estudio socioeconómico, sino que además habrán de someterse a la prueba del polígrafo para comprobar su honestidad.
"El investigador analiza absolutamente todos los aspectos de la vida del aspirante: fotografía de la vivienda, a su familia, pregunta a vecinos y conocidos, al portero...", cuenta Fuentes. Como uno de los principales objetivos es saber si el nivel de vida del candidato coincide con las referencias que ha facilitado a la empresa, el investigador formulará preguntas del tipo: "¿Sería tan amable de ofrecerme un vaso de agua?" o "Estupendo televisor de plasma, ¿en cuántos plazos lo está pagando?" Si el interrogado duda, mal asunto. La vivienda podría no ser suya. El coche de la puerta podría no pertenecerle.
"Nosotros no elaboramos un informe de aptitudes, sino de incidencias", apunta. Al primer informe se añaden otros tres para averigüar si el aspirante es moroso, si ha interpuesto demandas contra empresas y si tiene antecedentes penales. "No es un método mágico, pero reduce riesgos". Además es breve y barato. En una semana y por 50 euros se sabe si una persona cumple con las políticas corporativas.
"Por cultura, para nosotros es muy difícil de entender que un empresario tenga libertad para preguntar tanto. A ellos les parece una barbaridad que aquí no se pregunte con quién vive el trabajador", afirma Javier Fuentes. "En España nos hemos ido al extremo contrario: el trabajador es opaco. Todas las leyes lo amparan".
Fuentes hace un símil:"Tu empresa es como tu casa y al contratar estás metiendo dentro a un extraño. Si pudiéramos encontrar un punto medio entre lo de México y lo nuestro sería mucho mejor".
Este empresario es muy crítico con el empleo en España. "Hay más de 5 millones de parados y no encuentro gente para contratar. Tengo más dificultades que cuando no había crisis", sentencia. Él prefería los 100 candidatos de antes a los 500 de ahora. "Hay personas a las que su pareja les apunta a las ofertas y, cuando les llamas, no saben de qué les estás hablando". Peor aún, "mucha gente no quiere realmente trabajar".
Fuentes opina que "tendremos que dar algún paso atrás para poder conocer la manera de pensar de un aspirante, sin llegar a barbaridades".
Fuente: Negocio

