Sé que somos la excepción que confirma la regla

Llevamos hablando un año de la crisis en la que está sumergido el país; de la responsabilidad del Gobierno ante esta situación, y de los problemas que tienen las familias por un lado, y las empresas por otro, para no tener problemas a final de mes y no quebrar respectivamente.

Después de leer este artículo, haciéndolo como comercial, he experimentado dos sentimientos simultáneamente: uno de sorpresa e incredulidad, y otro de tranquilidad y ánimo para seguir trabajando.

Como compradora que soy, sé que el nivel de los comerciales en España es mejorable en muchos aspectos, sobre todo en la comunicación y empatía hacia el cliente, ya que las ventas venían prácticamente solas, sin embargo, no imaginaba que la percepción que se tiene en general de los vendedores sea de tal nivel de incompetencia. Personalmente no creo que en mi empresa se estén cometiendo los mismos errores, o al menos no tantos como para obtener la misma nota global. Esto puede ser debido a que el departamento comercial ha empezado a trabajar en este formato aproximadamente hace un año y medio, es decir, cuando el viento empezaba a soplar en otro sentido, cuando se empezaba a notar la reducción de la demanda y cuando había que empezar a hacer un mayor esfuerzo para conseguir una venta.

Creo que, con los tiempos que corren, y como se ha dicho más veces, sobrevivirán aquellas empresas que estén más preparadas, es decir, aquellas que, aparte de tener unas estrategias en las que se haya contemplado la crisis, tengan un departamento comercial comprometido con los objetivos y resultados de la empresa. Está claro que hoy en día las ventas no van a caer del cielo: hay que abordar a los clientes de manera que no se sientan asaltados, sabiendo comunicarles lo que les estás ofreciendo y haciéndoles ver que es bueno para ellos, siempre desde la empatía y ofreciendo soluciones adaptadas a sus problemas. De este modo, cuando se decidan a comprar, es fácil que decidan comprar a aquella empresa que les ha cuidado y asesorado como ellos consideran que hay que hacerlo. Sólo tenemos que vender pensando cómo nos gustaría que nos vendieran cuando vamos a comprar.

Estoy tranquila porque, aunque siempre se pueda mejorar, estamos en el buen camino, y tendrá sus resultados.

Marina Retama
Departamento Comercial de Grupo Redes de Venta Proactiva